
El Caserío del Cortijo Viejo, un conjunto arquitectónico en el cruce del camino de la calle Rosales con La Chimenea, ofrece vistas a la vega del Tajo e incluye 7 viviendas, un oratorio y una bodega. Desde 1957, la Junta de Parceleros se encarga de su administración y mantenimiento.
El Rey Carlos III, tras fundar la Real Finca Cortijo de San Isidro en 1766, invitó a nuevos agricultores a cultivar estas tierras cercanas. A pesar de los esfuerzos iniciales, los costos superaron los beneficios y la Corona adquirió las tierras en 1777, añadiéndolas a la Real Finca.
Esos vestigios que parecen olvidados son parte del origen de nuestra historia


